domingo, 17 de marzo de 2013

Esto sin nombre


No solo escribo cuando estoy enojada. También escribo cuando los sentimientos no tienen nombre.

Escribo cuando en las tardes frías, como esta, la música me hace acordar a vos. Hay demasiadas cosas a mi alrededor… y aunque suene infantil, el amor se pone frente a mis ojos y yo no sé qué hacer.

Intento salir. Tengo miedo. Intento volver atrás y tomar fuerzas, las mismas fuerzas que tengo para levantarme cuando me caigo… pero, sabés qué pasa? El amor es mucho más de lo que puedo soportar.

Tengo miedo. Es cierto. No sé sufrir. Esa es la verdad. Puedo hacer berrinches, puedo levantar la voz, para “inspirar respeto”… pero en el fondo, es solo una manera de cubrirme de los golpes.

No sé si merezco o no lo que pasa. Vos qué opinás?

Intento tantas cosas. Malabarismos para que me mires. Para que sepas que existo y que… aunque suene duro… si alguna vez te lastimaron… te des cuenta de que yo no tengo la culpa… y sin embargo, a veces corro el riesgo de sufrir las consecuencias.

Sé también que “la situación es compleja”. Eso no me asusta, lo que me asusta… es considerar cómo puede afectarme esa complejidad… y pensar si realmente vale la pena vivir así.

Quizás, estos sentimientos sin nombre, sean absurdos e inmaduros, qué se yo! Lo único que sé, es que por más que trato de hacer callar a mi corazón no puedo. Quizás, estos sentimientos sin nombre y sin cara, pronto se irán… es eso lo que de verdad querés? Porque yo no sé qué quiero!

Son muchas las cosas que quiero decirte, pero no puedo… cuando te miro siento que tus ojos pueden ver a través de mí y descubren todo lo que pienso. A lo mejor te vas a reir. Es lo más probable… solo que a veces también es bueno escribir sin tener rabia, no te parece?

De lo único que estoy segura es que, considerando que esta situación es muy compleja… podríamos usar la estrategia menos dolorosa: hablar con la verdad. La verdad puede dolerme un mes… a lo mejor dos…

Así como son muchas las cosas que me gustan… también hay otras que dejé pasar con tal de estar contigo. Pero acá viene la pregunta… qué implica estar contigo? Y en todo caso, vos querés estar conmigo?

Si la situación compleja se soluciona… espero con todo mi corazón que sea lo mejor para vos. Que sea aquello que verdaderamente te haga feliz… porque te merecés serlo.

Yo, no soy más que un instante en tu vida… llegué y creo que ya es el momento de partir. Estoy segura de que vos no querés hacerme daño. Solo que esta semana en la que “estuvimos bien” es simplemente un espejismo. Llega semana santa… y la tristeza puede, atendé bien, PUEDE aparecer… y yo ya no quiero eso. Me voy antes de que me duelan “los golpes”.

Quiero estar tranquila y que vos también lo estés… Hasta ahora, solo pensé en mí. En lo que yo quería, en como quería, cuando quería, en las cosas que yo sentía… y, como muchas veces me dijiste… nunca te pregunté lo que vos sentís, pensás, querés. Esta es la oportunidad de ser libre… ojalá me hagas saber qué es lo que sentís, pensás y querés…

En mi vida, sos una parte muy importante. Gracias por ser una excelente persona, por haberme tratado siempre con respeto… gracias por haberme enseñado cosas muy valiosas.

Te amo mucho. Simplemente eso.

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